Nath y Eric
Eric y Nath sintieron sus corazones latir con una intensidad desconocida. Ni siquiera en medio de la lucha contra el golem de piedra sus corazones habían palpitado de esa manera. Nath no apartaba la mirada de los ojos de Eric, y en ese intercambio silencioso comprendieron algo más grande que cualquier batalla que hubieran enfrentado: no solo habían vencido sus miedos, también habían aceptado lo que siempre estuvo allí. Era amor.
Sus manos permanecían entrelazadas, las sonrisas brotaban sin esfuerzo, y aunque el camino que les esperaba aún era largo, ahora sentían que tenían todo el tiempo del mundo.
—Y ahora, ¿cómo debo llamarte? ¿Amor? —preguntó Eric con una sonrisa traviesa.
Nath rió, ligera y despreocupada.
—Siempre seré tu Nath… pero amorcito no suena mal. O tal vez corazoncito —añadió, fingiendo seriedad mientras reía aún más.
—Ya cállate —respondió Eric entre risas, antes de abrazarla con fuerza. En un movimiento repentino, la levantó del suelo, girándola mientras las carcajadas de ambos llenaban el aire.
En ese instante, con el mundo reducido a ellos dos, todo parecía posible.
Letra: Nath y Eric
En las montañas te vi,
entre sombras y luz,
en tu mirada encontré,
un destino en común.
Nuestros caminos cruzaron,
sin saber lo que vendría,
pero en tus ojos, Nath,
vi mi vida encendida.
Y aunque el pasado nos quiso dividir,
el destino nos volvió a reunir,
en medio del caos, en la oscuridad,
fuimos más fuertes que la realidad.
Tú y yo, Nath, bajo el mismo cielo,
enfrentamos juntos el misterio y el miedo.
Entre dioses y sombras, en el frío del viento,
nació este amor, como un eterno momento.
Caminamos en silencio, hacia lo desconocido,
pero en cada paso, te siento más mío.
Tú y yo, Nath, sin perder la fe,
nuestro amor es la llama que no va a ceder.
Entre las ruinas, te vi luchar,
por un mundo que parecía olvidar,
que aún hay esperanza en el corazón,
cuando el amor es la única razón.
Nos perdimos, nos encontramos,
como guerreros en la inmensidad,
y en la batalla de los días,
me quedé para siempre en tu realidad.
Aunque el destino parecía incierto,
en tus brazos encontré mi puerto.
En las sombras, en la eternidad,
fuimos el eco de la libertad.
Tú y yo, Nath, bajo el mismo cielo,
enfrentamos juntos el misterio y el miedo.
Entre dioses y sombras, en el frío del viento,
nació este amor, como un eterno momento.
Caminamos en silencio, hacia lo desconocido,
pero en cada paso, te siento más mío.
Tú y yo, Nath, sin perder la fe,
nuestro amor es la llama que no va a ceder.
Y aunque las estrellas se apaguen,
y el tiempo quiera separarnos,
en cada batalla, en cada lucha,
nuestro amor es la única verdad.
Tú y yo, Nath, bajo el mismo cielo,
enfrentamos juntos el misterio y el miedo.
Entre dioses y sombras, en el frío del viento,
nació este amor, como un eterno momento.
Caminamos en silencio, hacia lo desconocido,
pero en cada paso, te siento más mío.
Tú y yo, Nath, sin perder la fe,
nuestro amor es la llama que no va a ceder.
En las montañas te vi,
y en tu alma me perdí.
Nuestro amor, Nath,
será eterno, lo prometí.
