Guerreros de Luz

Nicco observaba en silencio cómo sus compañeros se entrenaban, luchando con todo lo que tenían. Eric, Nath, Lea… cada uno impulsado por una fuerza interna que parecía inquebrantable. Él, en cambio, aún no encontraba su lugar. Siempre había sido “el especial”, el diferente. Pero cuando te rodeas de otros como tú, dejas de ser único. Por primera vez en su vida, Nicco se sintió ordinario… común.

Salvo por una cosa.

Su música.

En medio del entrenamiento, mientras el sudor y la determinación llenaban el aire, Nicco tomó su guitarra. Cerró los ojos, respiró hondo… y dejó que su alma hablara. Así nació “Guerrero de Luz”, un canto desde lo más profundo de su ser, una forma de luchar con lo que él mejor sabía hacer.

Existen guerreros marchando al sol,

enfrentando sombras con un solo corazón.

Las cumbres susurran secretos de ayer,

y rayos y truenos nos ven renacer.

Montañas y ríos nos guían sin miedo,

como pumas y cóndores en un cielo eterno.

Cada paso incierto, cada sombra en la mente,

nos lleva a luchar por un nuevo presente.

 

Dioses en lucha, dioses aliados,

somos peones o estamos marcados.

¿Seremos alfiles en un juego ancestral,

o libres guardianes de una paz temporal?

 

En las piedras talladas de tiempos lejanos,

hay huellas de héroes, leyendas de humanos.

Serpiente de sombra, espíritu fiel,

nos muestra el sendero en un mundo cruel.

Las luces se cruzan en vientos sin fin,

con fe y esperanza en un comodín.

Guiados por dioses, amigos y más,

esperando que el momento no sea fugaz.

 

Dioses en lucha, dioses aliados,

somos peones o estamos marcados.

¿Seremos alfiles en un juego ancestral,

o libres guardianes de una paz temporal?

 

Y yo soy trovador en esta canción,

sin saber mi destino ni mi razón.

¿Seré quien observe al lado del viento,

o el héroe dormido, que despierta en el momento?

Dioses en lucha, dioses aliados,

somos peones o estamos marcados.

Con cada batalla se alza la voz,

de almas fuertes buscando al sol.

 

Seguimos el viaje con fuerza y honor,

familia unida por fe y valor.

Por montes y valles, cruzando el umbral,

con esperanza de un mundo atemporal