La última chispa

No creía que pudiera sobrevivir.
El dolor era tan intenso, que había empezado a desvanecerse.
Ya casi no sentía gran parte de su cuerpo.
Pero lo sabía… ellos lo necesitaban.
Ella lo necesitaba.

¿Lo extrañaría cuando ya no estuviera?
Tal vez.
Pero eso ya no importaba.
Lo único que importaba ahora… era que aún lo necesitaba.

Nicco respiró hondo, su pecho temblando por el esfuerzo.
Se arrastró como pudo hasta apoyarse en el árbol más cercano.
Con las manos entumecidas y temblorosas, tomó su guitarra.
Y con el último aliento de vida,
cantó.

Una canción.
Una despedida.
La última chispa.

Se acerca la noche sobre el campo de sombras,

el recuerdo del trueno ya no nos nombra.

Las montañas guardan un silencio cruel,

la luna observa con su rostro de hiel.

A mi alrededor, todo se desploma,

el fuego se apaga, la esperanza se asoma.

Pero en mi pecho queda un latido,

un último canto, un grito perdido.

 

Que arda la llama, aunque sea pequeña,

que rompa la noche, que no se detenga.

Si esta es la última canción que doy,

que sea la esperanza que nos eleve hoy.

 

Eric, tu fuerza aún vive en la tierra,

Nath, es tu luz entre las tinieblas

Awka, espíritu de tiempos pasados,

tu nombre resuena en estos prados.

Lea, mi chispa, mi fuego escondido,

en tus manos está lo que hemos perdido.

Levanta tu mirada, siente el poder,

somos el grito que tiene que vencer.

 

Que arda la llama, aunque sea pequeña,

que rompa la noche, que no se detenga.

Si esta es la última canción que doy,

que sea la esperanza que nos eleve hoy.

 

No importa el dolor, ni las heridas abiertas,

el alma trasciende, las puertas se despiertan.

El mundo no acaba si queda un intento,

si hay un suspiro, si hay un momento.

 

Que arda la llama, aunque sea pequeña,

que rompa la noche, que no se detenga.

Si esta es la última canción que doy,

que sea la esperanza que nos eleve hoy.

 

Y si caemos, que sea de pie,

con el corazón brillando en su fe.

Porque hasta el fin, seguimos aquí,

la última chispa arde por ti.

 

Y si caemos, que sea de pie,

con el corazón brillando en su fe.

Porque hasta el fin, seguimos aquí,

la última chispa arde por ti.